Hoy mi alma está enfadada.
Hoy es uno de esos días en que el alma, si aún me queda, pesa.
Y me da la espalda enfadada conmigo, enfadada con ¿Dios?, enfadada con el mundo...
Y hoy no quiere hablar, así que hoy escribo yo, porque mi alma está enfadada y no quiere escribir.
Claro que también puede ser al revés, que sea mi cerebro el que esté enfadado con mi alma.
Pero eso no importa mucho ¿o sí?
Ocurrió esta noche, mi cerebro le gritó a mi alma y le dijo que ya basta, que se decida de una vez, que no quiere seguir estancado.
Y mi alma le susurró que aún no puede, que las heridas todavía le duelen.
Y mi cerebro le ha dicho, que es ridículo, que siempre se ha caído y siempre se ha levantado.
Y mi alma le ha dicho que esta vez es diferente.
Mi cerebro le ha contestado, que "siempre es diferente" con su típico tonillo irónico.
Mi alma se ha quedado sin palabras. Algo que le ocurre con frecuencia. Nunca sabe expresarse, nunca consigue luchar contra mi cerebro.
Siempre gana él.
Pero, mi alma, no necesita hablar mucho, simplemente me hace sentir que está cansada de luchar, contra mi cerebro, contra sí misma, me hace sentir que está encerrada y que tiene que irse.
Mi cerebro siempre la obliga a seguir y luchar, pero hay algo que siempre gana a mi cerebro y que va rompiendo mi alma, poco a poco. Se llama destino.
El destino, mi destino escrito de antemano, es el único que vence en cada ocasión.
Y mi alma y mi cerebro, esta noche, me han dicho que no van a seguir luchando contra él, porque es inútil.
Lo que sé es que hoy mi alma, está de cara a la pared, para no mirarme.
Y mi cerebro, que tampoco quiere mirarme, no puede dejar de buscar una salida.
Porque él siempre lo hace, él jamás se rinde, y por eso no me deja dormir,
para que mi alma no me hable...
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NO HAY NADA QUE PERDER, TODO NACE Y MUERE
07 febrero, 2011
04 junio, 2010
Mientras escribo...
Una mano temblorosa no sólo es síntoma de miedo. Y olvidar trago a trago el frio de esta puta noche es el mejor remedio para no tirarse de bruces a la vía del tren...
Mientras escribo, mis manos no buscarán en el cajón esa pistola, apuntarán su frío cañón a mi sien y apretarán el gatillo...
Mientras escribo, no puedo cortarme las venas y morir desangrada en la bañera...
Mientras escribo, no caminaré distraídamente por la vía del tren esperando escuchar el silbido de la locomotora justo antes de arrollarme...
Mientras escribo, no puedo morir de sobredosis, sola tiritando, en un sucio portal...
Mientras escribo te olvido...
¿Mientras escribo te olvido?
Mientras escribo, mis manos no buscarán en el cajón esa pistola, apuntarán su frío cañón a mi sien y apretarán el gatillo...
Mientras escribo, no puedo cortarme las venas y morir desangrada en la bañera...
Mientras escribo, no caminaré distraídamente por la vía del tren esperando escuchar el silbido de la locomotora justo antes de arrollarme...
Mientras escribo, no puedo morir de sobredosis, sola tiritando, en un sucio portal...
Mientras escribo te olvido...
¿Mientras escribo te olvido?
18 mayo, 2010
Futuro sin ti?
Con una sonrisa en la cara.
No pensaré en ello.
No derramaré ni una lágrima.
No te echaré de menos.
No echaré culpas al azar.
Me animaré.
Volveré a escuchar esas canciones sin acordarme de ti.
De todo.
De lo que somos.
De lo que dejaremos de ser.
De lo que no vamos a ser.
Prometo intentarlo... pero no prometo nada.
Vía la risueña http://sunsunriseme.blogspot.com/
No pensaré en ello.
No derramaré ni una lágrima.
No te echaré de menos.
No echaré culpas al azar.
Me animaré.
Volveré a escuchar esas canciones sin acordarme de ti.
De todo.
De lo que somos.
De lo que dejaremos de ser.
De lo que no vamos a ser.
Prometo intentarlo... pero no prometo nada.
Vía la risueña http://sunsunriseme.blogspot.com/
02 mayo, 2010
El cubo de Rubik
Me siento extrañamente bien y no me gusta. No tengo motivos y si me alejo de mi victimismo dejo de ser yo misma. Tengo un trabajo que odio y excepto un mísero sueldo mileurista a fin de mes no me aporta absolutamente nada, sólo madrugones. Una mala salud de hierro, nunca tengo gripes, ni catarros, en mi casa no hay ni una simple aspirina; pero estoy siempre cansada y sufro de una anemia crónica y galopante de la que jamás logro librarme.
Ayer me compré un cubo de Rubik. En eso consiste mi vida, en inventar formas de perder el tiempo. Ni siquiera tengo ganas de esforzarme por construir “algo”.
Si lo único que yo quiero es que me lleve la corriente...
Daeddalus
Ayer me compré un cubo de Rubik. En eso consiste mi vida, en inventar formas de perder el tiempo. Ni siquiera tengo ganas de esforzarme por construir “algo”.
Si lo único que yo quiero es que me lleve la corriente...
Daeddalus
18 junio, 2008
Elma
A Elma le gusta su pueblo, su Noia llena de vida e historia, a pesar de que el frío se ha colado en este otoño disfrazado de invierno y prefiere pasar la mañana refugiada entre su manta caliente con la piel desnuda contra el colchón de su cama de 90cm. Sabe que le queda poco tiempo para poder protegerse tras los muros de ese pequeño reino lleno de fotos, de papeles, de partituras y recuerdos, porque el corazón ya le pide espacio, quiere ser independiente, encontrar su camino, seguir su propio compás...
Elma tiene los ojos brillantes como el futuro que la gusta imaginarse, y vuelca todo su entusiasmo en las personas que encuentra, aunque no las conozca, porque es consciente de la energía que tiene y prefiere emplearla en los demás, ¡es tan triste que casi todos hayan perdido la esperanza!, la esperanza en las personas, en los sueños, en el amor, en el mundo, en las grandes utopías que cuelgan de las nubes del cielo... pero ella no. Ella tiene fe, por eso la vida la sonríe.
Y por eso Elma sonríe siempre. Porque sabe el poder que tiene ese simple gesto. Lleva el pelo corto, suave, oscuro como nubes de tormenta. Se viste con minifaldas y vestidos, consciente de que la gente no se girará para mirarla a pesar de su look provocativo que más que potenciar su sensualidad le suma bastantes años. Es bonita, y mira de frente, y sonríe con franqueza, y en los ojos se le adivinan los sueños, así es ella.
Guarda secretos inconfesables, como todos, supone. Ha cometido errores imperdonables, pero aún así se perdona porque quiere ser mejor de lo que es, porque no le ha dado miedo decir lo siento, porque a veces también ha sido capaz de hacer pequeños milagros. Canta por la calle y mezcla ópera y clásica, hip hop y rock and roll, punk, house, pop... disfruta cada nota, cada silencio, cada pentagrama. Lee antes de dormir, misterio, historia, suspense, poesía, terror, psicología, aprende cada palabra, se evade con cada historia, le cuesta regresar a este mundo y a veces olvida la cena embebida en cada página. Le gusta escribir y escribe. Le gusta bailar y aprende cada paso, con obstinación y pasión.
A veces dice mentiras, mentiras pequeñas como cuentos, porque las mentiras son sueños que se comparten. Abraza y besa a sus amigos, a sus compañeros, porque le encanta sentir los cuerpos estrechándose contra ella, así aprende a distinguir los corazones. Cierra los ojos y piensa en él, que no le conoce pero que sabe que existe y a veces se impacienta cuando le confunde en otros labios. Su boca es ardiente y su saliva adictiva, pero su corazón sigue siendo inalcanzable porque le espera, le espera a él... Y esperandole a él ha hecho daño a otros...
Elma vive en un noria de emociones, en su trastorno bipolar querido que la lleva de un lado a otro, pero a ella le gusta ser así, le gusta que las cosas cambien y que el mundo se mueva de sitio, porque la gusta sorprenderse todos los días.
A sus 21, todavía conversa con los duendes de los rincones y le deja fruta fresca al hada que cada mañana la besa para que despierte. A veces prende la luz por las noches porque sigue teniendo miedo de fantasmas, come dulces en el desayuno y esconde chocolate por los bolsillos para descubrirlo después con la alegría de quien encuentra un gran tesoro. Elma es feliz aunque sabe llorar con el dolor de los que no lo son y en un rito infantil cruza los dedos y aprieta los ojos muy fuerte por ellos.
Salta en los charcos con fuerza y corre a suelo seco a dibujar sus huellas, a las que de vez en cuando mira de reojo. Nunca reniega de ellas aunque le hayan quedado un poco torcidas.
En el futuro pondrá la radio y sonará su voz o quizá su música.No dejarán de pinchar su canción en todas las emisoras. Aún así se le llenarán los ojos de lágrimas, se emocionará... porque Elma siempre se enamora de sus melodías
Elma tiene los ojos brillantes como el futuro que la gusta imaginarse, y vuelca todo su entusiasmo en las personas que encuentra, aunque no las conozca, porque es consciente de la energía que tiene y prefiere emplearla en los demás, ¡es tan triste que casi todos hayan perdido la esperanza!, la esperanza en las personas, en los sueños, en el amor, en el mundo, en las grandes utopías que cuelgan de las nubes del cielo... pero ella no. Ella tiene fe, por eso la vida la sonríe.
Y por eso Elma sonríe siempre. Porque sabe el poder que tiene ese simple gesto. Lleva el pelo corto, suave, oscuro como nubes de tormenta. Se viste con minifaldas y vestidos, consciente de que la gente no se girará para mirarla a pesar de su look provocativo que más que potenciar su sensualidad le suma bastantes años. Es bonita, y mira de frente, y sonríe con franqueza, y en los ojos se le adivinan los sueños, así es ella.
Guarda secretos inconfesables, como todos, supone. Ha cometido errores imperdonables, pero aún así se perdona porque quiere ser mejor de lo que es, porque no le ha dado miedo decir lo siento, porque a veces también ha sido capaz de hacer pequeños milagros. Canta por la calle y mezcla ópera y clásica, hip hop y rock and roll, punk, house, pop... disfruta cada nota, cada silencio, cada pentagrama. Lee antes de dormir, misterio, historia, suspense, poesía, terror, psicología, aprende cada palabra, se evade con cada historia, le cuesta regresar a este mundo y a veces olvida la cena embebida en cada página. Le gusta escribir y escribe. Le gusta bailar y aprende cada paso, con obstinación y pasión.
A veces dice mentiras, mentiras pequeñas como cuentos, porque las mentiras son sueños que se comparten. Abraza y besa a sus amigos, a sus compañeros, porque le encanta sentir los cuerpos estrechándose contra ella, así aprende a distinguir los corazones. Cierra los ojos y piensa en él, que no le conoce pero que sabe que existe y a veces se impacienta cuando le confunde en otros labios. Su boca es ardiente y su saliva adictiva, pero su corazón sigue siendo inalcanzable porque le espera, le espera a él... Y esperandole a él ha hecho daño a otros...
Elma vive en un noria de emociones, en su trastorno bipolar querido que la lleva de un lado a otro, pero a ella le gusta ser así, le gusta que las cosas cambien y que el mundo se mueva de sitio, porque la gusta sorprenderse todos los días.
A sus 21, todavía conversa con los duendes de los rincones y le deja fruta fresca al hada que cada mañana la besa para que despierte. A veces prende la luz por las noches porque sigue teniendo miedo de fantasmas, come dulces en el desayuno y esconde chocolate por los bolsillos para descubrirlo después con la alegría de quien encuentra un gran tesoro. Elma es feliz aunque sabe llorar con el dolor de los que no lo son y en un rito infantil cruza los dedos y aprieta los ojos muy fuerte por ellos.
Salta en los charcos con fuerza y corre a suelo seco a dibujar sus huellas, a las que de vez en cuando mira de reojo. Nunca reniega de ellas aunque le hayan quedado un poco torcidas.
En el futuro pondrá la radio y sonará su voz o quizá su música.No dejarán de pinchar su canción en todas las emisoras. Aún así se le llenarán los ojos de lágrimas, se emocionará... porque Elma siempre se enamora de sus melodías
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